Monday, March 17, 2008

Vestigio de otoño

La noche derramó su furia en el lecho
un rumor tibio y ensordecedor habita las paredes

Desdoblo mis alas en tu regazo

Como si la noche me habitara


Necesito tu piel como fuego que me quema a mi también

me quedo pálida

a esperar que el otoño amanezca

A Sandra

Los Abismados Seres


Los Abismados Seres
de Janina Camacho Camargo
esta edicion al modico precio de
25 Bs
pedidos al telf.
70382658 o 70770065

Wednesday, February 06, 2008

POS FESTEJORIOS

Lejos, lejos de casa no tengo nadie que me acompañe a ver la mañana.
Y que me de la inyección a tiempo, antes que se me pudra el corazón.
Ni calienten estos huesos fríos...
...
Este invierno fue malo y creo que olvidé mi sombra en un subterráneo.
Y tus piernas cada vez más largassaben que no puedo volver atrásLa ciudad se nos mea de risa

Charly Garcia
Eiti Leida

Tuesday, December 12, 2006






Existen noches tibias en las que siento la campañia de las
abuelas del tiempo que curan
mi deseperacion y mi locura

Monday, December 04, 2006

Homero Carvalho Oliva, abismado por el poema

No hay trabajo más difícil que abismarse, que hundirse en si mismo, verse por dentro e intentar salir ilesos. Nadie que viaje a su interior podrá regresar como antes de hacerlo, ningún retorno es impune, porque entonces la travesía no habría valido la pena. La travesía necesaria es la que nos cambia, la que nos hace pensar en nuestra existencia, en los días que parecen ingenuos y rutinarios y sin embargo son perversos y lleno de sorpresas.
Y ese el éxodo que nos propone Janina Camacho en su poemario “Los abismados seres”, que si bien habla en plural puede ser ella misma en singular. Ella hablando de los seres que la habitan y la hacen escribir.
Janina intenta mirar el “mundo desde un orificio” que abren sus palabras iluminando la noche, “desde esa voz que intenta ser boca y labios”, su poesía se abisma en cada uno de sus versos. Su poética evidencia su infancia, su adolescencia, su juventud radiante, su proyección madura, su búsqueda personal de algo que la ayude a explicarse a sí misma y a los demás.
Janina se repite en muchos seres pero es ella misma desdoblándose, convirtiéndose en otro, mirando desde el orificio de su interior.
Esa es mi lectura de abismados seres, breve, pero intensa. Este es un poemario para releer antes que leer. Estoy seguro que en cada relectura se abrirá una nueva puerta que nos permitirá mirar cosas impensadas, descubrir sentimientos que estaban ahí pero que tuvo que venir la poeta para que se nos revele.
Homero Carvalho Oliva,
Abismado por el poema.

Monday, November 06, 2006

los abismados seres

LOS ABISMADOS SERES

Después del tiempo de lenocinios y espectros
Después de un número innominado de placeres carnales
Después del desfogue destructor y maldito

La calma mortal yacía aquí
un orgasmo de hechiceras violadoras

El extinto contorno de la cadera
el abismo de imagen y forma se agigantaba
cada vez más

Es la enfermedad de lo vivido
es la racionalidad de las letras
que atravesaban hondo y profundo
calando el pudor falsificado

El abismo hecho oxígeno hecho palpitación.

Interminable desvanecer
sucumbir hasta lo más profundo
cada vez
la voz más lenta.

Acelerada la precipitación hacia la tierra
hasta el fondo
La caída incesante hacia el abismo
que nuestro ser agota

Ya no quiero sentir la carne en mis huesos
no saber más de aquello que la tienta
Agotarme la circulación
y desprenderme suave y despacio.

Romperme en el agobiante hastío de las horas
consumirte en mi delirio de claustro
y no salir hasta tu atardecer
Conservarte en silencio

Que el tiempo consuma las entrañas de la tierra
que no prolongue esta encarnación llena de mohos oxidada

El crimen calma la angustia

Remolinos de agua infinita
sollozaban en las apasionadas
y desdoblaban en nuevas imágenes
prolongando el tedio brillante
de letras en forma de cosmos

El éter consumiendo la gris atmósfera

Tener el descanso violento
Y atragantar mi palpitación
Entrar en un trance de infinita muerte
y no ser ni vida ni muerte
sólo espacio y espanto

Tatuar mi imagen en una piedra muy pequeña
dejar insignificante a mi propio abismo
el tatuaje del transcurso

Minuto a minuto eternizada la forma de los esqueletos
calcinarlos haciendo un mortuorio de las letras
y mostrar la agonía de una poesía
que surgió para ser subterránea

Subsidiar los macizos esqueletos
continuarlos acalambrando
transgredir este momento

Que la razón y lo racional
no contengan este interminable ensueño

Desmembrar los esquemas
y dejar que la mente empiece a vagar
por lo genial de nuestra humanidad
Desenterrarnos de tabúes
enfrentarnos a nuestras formas sin formas

Desenredar a la libertad y comenzar a caer
Retoñar
envolver los sentidos en un cielo vacío
evocarnos continuamente en una lápida nueva y húmeda
posarnos cambiados
los cuerpos en una ceniza pobre de herencia

Malgastar la agotadora y última presencia nuestra
y luego partir
Entender que ya no somos seres
ya somos nada
que apenas llegamos a un éter fantasmal

Y los sentidos acompañan a la muerte de la ceniza
una nada que se pierde en la voz seca y áspera

Otra vez el delirio de la última pulsada de luz
que en la intermitente noche se posa

Sentir que con cada oscurecer del día
empieza la agonía
un constante desvanecer

Sujetarte en este eterno exilio de agonías cortantes

Dejarnos de sujetar a costas de heridas viejas
Interrumpir el derrumbe

Tus esqueletos lapidarios
congelan mi perdición y mi locura
yo perdida y tu extinto en un oasis de costumbres nuestras
transmutarnos en silencio cambiarnos
ser una metaforma entre vertiente de desiertos
conservar las canas que cercioran lo incierto

los abismados seres


Este poemario se retiene en algo mas que la espera la percepción
Estos poemas tendrán que transitar con la mirada silente, el oráculo que es la puerta es la entrada es el ojo que ingresa en la oscuridad, y necesita decir lo que no somos capases de decir
El oráculo es la pregunta ausente de se apuestas. Es la repuesta cansada de preguntarse
La espera es el mismo tiempo duplicado donde sé guarda en el miedo, la sombra, donde se retiene el no olvido, la distancia la ausencia
La espera es la contemplación incomoda a lo que no se puede callarse
Este oráculo no puede contener a la espera
El tiempo ahoga tiempos en tu piel…
Es la ausencia que se palpa…
Es la victoria nocturna de te ser vertiginosos frente a la nada…..
Es la aproximación audaz y terrible de el abismo que se abisma en los seres
Es la sibila (oraculo) que nos guarda y nos contiene ya que:
El abismo esta formado de inmovilidades
todo es diferente desde lo profundo
mas allá de la memoria…
Es posible que al final del abismo
habite un arbol
al que le callaron las raises
y le desnudaron la puerta
porque su ser ya estaba abismado…
Abismado estaba el ser
El abismo cobra cuerpo y existencia en espacio y espanto, se va desmembrando su ser porque ya no es cuerpo, es delirio, es éter, es transcurso, la caída hacia lo incierto
Es lo que ya no esta
La mirada se posa en la noche pretende despedirse con cartas y olvidos
Es la presencia de la gestación de una madre huérfana que ya no calla solo brama al abismo, se desconsuela sé degolla en lo innombrable.
Cuando un niño pierde a asus padres se llama huérfano y cuando una madre pierde a su hijo se llama….. No se rescata el nombre. Es un dolor que no tiene nombre
El abismo quizá este vivo.

Los abismados seres comentario Monica Vazques

Pocos escritores como Janina Camacho Camargo se juegan en su primer libro un mundo propio, sólido y audaz. En sus poemas, abismados, los ojos recorren las sombras para asediar desde la página o desde la invocación a los muertos. Y es que los ojos guardan hambre de imagen, hambre de lo mortuorio siguiendo los pasos del amor. Desde esa mirada, esta poesía recorre sin piedad ni concesión el “fin de todos los vivos” que no es sólo la muerte sino también su revelación: las transformaciones. Mientras tanto, pacientemente la voz poética arrulla a la muerte en su vientre y en sus palabras, busca formas y evita compulsivamente “maneras de no gritar”. Los abismados seres miran, tejen, invocan tu propia muerte para enredar la palabra en la única forma de suicidio que conceden: la luz.
Monica Velazques